Si no sabes que ponerte, entonces, ponte feliz.

Lo que se plasma en estas lineas es una historia bastante personal, con el fin de que al final te deje algo para pensar y reflexionar.

En la vida nos encontramos a un montón de personas; Un rió de gente que gracias a la casualidad (o causalidad) de la vida solemos tener presentes en nuestra mente por algún motivo. Cuando comencé mi etapa como bachiller,  me tope con varios profesores, en primer año de aproximada mente 8 profesores con los cuales veía clases (eso sacando a los que veía en los pasillos) solo me marco 1. Era mi profesor de matemáticas y profesor guía: Jorhan Gonzalez, este señor tomo protagonismo y llamo mi atencion por ser de las personas que siempre tenía una sonrisa en el rostro y era de los pocos que saludaba dando los buenos días y las gracias con total sinceridad. Para calmar el alboroto del salón de clases nos entretenía con mándalas, fue la primera vez en mi vida que pintaba uno de esos, formaba parte de ese selecto grupo de personas con las que provoca sentarse a hablar sobre cualquier tema, porque ademas siempre estaba dispuesto a ayudar. Hasta el momento tenia cualidades que cualquier otra persona podría tener,  un día luego de que nos catalogaran como la “peor sección de todo el colegio”, el como nuestro guía llego al salón a darnos una charla de la cual no recuerdo absolutamente nada, hasta que al finalizar nos dijo “Ustedes con un gracias le sacan una sonrisa a cualquier persona” y yo no lo entendí hasta que nos dio el ejemplo perfecto, la directora iba entrando justamente a nuestro salón y antes de terminar de cerrar la puerta, el le dijo con su mejor sonrisa y viéndola al rostro “gracias” ella justamente sonrió frunciendo el ceño y con algo de confusión en el rostro y dijo “¿por que?. entonces todos comenzamos a reír porque su experimento había funcionado. En ese memento descubrí que tenia un grave problemas con las personas que andan de mal humor y amargados siempre, pues todo el tiempo vivía y vivo peleando con mi mejor amiga porque ella es de las personas que se amargan por todo, así que de ahí en adelante me propuse salir siempre con mi mejor sonrisa todos los días, las personas no tiene porque saber de mis problemas, sin embargo como todo ser humano hay mañanas en las que me he despertado con el pie izquierdo. Un día despertó de mal humor porque mi mama había entrado a mi cuarto y dejo el televisor prendido (Odio cuando me hacen eso), pues como consecuencia  desperte de mal humor y ademas me gane una discusión con mi mama, la cual aun teniendo la razón, no la iba a ganar, por ende sali de la casa a continuar con mi día y ni los buenos días los respondía, luego de caminar un par de cuadras hasta la parada de autobuses me encontré con una mujer que al igual que yo esperaba el próximo bus, solo que ella llevaba un bebe en brazos, al hacer contacto visual en seguida la bebe me sonrió y no pude evitar sonreile de vuelta, entonces entendí que me estaba convirtiendo en aquello que tanto criticaba, así que decidí relajarme y terminar mi día de la mejor manera posible… CARPE DIEM Fernanda.

SSS

Asi sucesivamente me encontre con personas, que cambiaron mi manera de pensar. De tantos profesores en bachillerato ademas de jorhan, me encontre a mi profesor de geografia Alvaro Malpica un hombre que solia ser increiblemente inteligente, una voz de locutor de radio de los 70’s, con una hermosa familia  de la que siempre nos repetia que estaba enamorado y lo que era mas increible es que un hombre tan bien hablado fuera chavista. Ana Camacho una mujer con un caracter indomable, un corazon que no le cabe en el pecho y ademas es como una segunda madre pero mucho mas joven, una profesora de la cual no recuerdo el nombre pero en la universidad suelen llamarla “la viuda” a ella la recuerdo por los experimentos en ciencias y por su traumatica historia sobre como su padre habia perdido la vida en manos de un niño son sindrome de Down. y para cerrar Felix Villegas nuestro clandestino padrino de promocion, un hombre con un sarcasmo casi tan grande como el Monte Everest apto solo para alumnos con un alto coheficiente intelectual y siempre con su mejor sonrisa.

Asi con el pasar de los años me he encontrado con personas nuevas de las cuales trato de sacar solo lo mejor y me han dejado grandes enseñanzas, hay personas que pasan por nuestra vida para enseñarnos a no ser como ellas. Suelo ser de ese tipo de persona que se conmueven con una gran historia y con las personas optimistas.

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Recientemente mientras hacia la cola en el banco me encontre con dos señoras de 60 y tantos una al frente y otra detras, y mientras hablaban sobre las tarjetas de credito y las solucitud para las mismas, llegaron al punto donde comenzaron a hablar de su familia a lo que una le dice a la otra “Yo tengo 6 hijos y todos vivimos en mi casa, porque mi casa es grande, mi hijo mayor va para 40 años y la niña casi 30, todos son trabajadores y me ayudan, aunque yo gano bien, gano 15mil bs mensual, la unica que me salio medio rebelde fue la menor que tiene 14 años se enamoro y ahora esta embarazada, en la union esta la fuerza, al menos no me salieron malandros” esto finalizo la larga conversación donde hablo sobre el esfuerzo que habia hecho para llegar a donde estaba y que a pesar a veces sentirse mal o cansada sus hijos no tenian la culpa de nada, concluyo esta ultima parte entre risas. Yo no podía con mi asombro, sin embargo y me hizo recordar a un libro que me dejo mucha enseñanzas y tenia una historia similar.

EL ARBOL DE LOS PROBLEMAS

La culpa es de la vaca pagina 115-116

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y le hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar. 

Mientras le llevaba a su casa, se sentó en silencio. Cuando llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta de su casa, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. 

Cuando se abrió la puerta, el rostro de aquel hombre se transformó, sonrió, abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. 

de regreso me acompañó hasta al carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunte por lo que lo había hecho un rato antes. 

“Este es mi árbol de problemas”, -contestó-. Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego, a la mañana siguiente, los recojo otra vez. Lo bueno es -concluyó sonriendo- que cuando salgo por la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.

Si no sabes que ponerte, entonces ponte feliz, asi tendras un mejor dia y puede que con tu sonrisa le des un mejor dia a alguien mas, recuerda que hoy, es el mañana por el cual te preocupabas ayer.

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