Tambien me derrito en las manos correctas.

Querído amor, a ti que cada vez eres menos imposible te dejo ésta carta, que en realidad no está en tus manos y tampoco es tuya realmente. Ya sabes que no entrego cartas, pero justo son la 1:45 de la mañana y me siento tan liviana que necesitaba escribir.ss

Creo que por primera vez un orgasmo realmente me llevo al cielo, en este momento mi cuerpo está tan sensible que hasta puedo sentir tu respiración en mi espalda… me da un ligero escalofrío. Te tengo a mi lado, abrazándome mientras escribo en un taco de papel de esos que te regalan los hoteles junto con un bolígrafo. Debo admitir que es lo primero que busco al entrar a la habitación de algún hotel. Por otro lado debo pedirle disculpa a mi agenda, no la traje conmigo porque pensé que hoy no escribiría, pero como siempre se me ha hecho imposible, necesito escribir siempre y mi necesidad por hacerlo se vuelve mas fuerte cuando disfruto tanto un día como he disfrutado éste.

No hizo falta licor, ni música, fuímos a un lugar en el centro de la ciudad a sentarnos en un pequeño restaurante a hablar sobre nuestros “yo” del pasado. En realidad desde que me paso buscando la noche tenía una temática de antigüedad, durante todo el camino escuchamos y cantamos música vieja. Fué como un cita a la antigua, comida, dialogo y picardía.

De regreso a la casa, decidí pedirle que durmiera conmigo. Honestamente cualquier persona que estuviera cerca de nosotros a un diámetro menor a 10 metros podía percibir el olor a sexo y deseo que emanaban nuestros cuerpos. Él era pícaro y eso me gustaba, era romántico y eso me gustaba, era descarado y eso me encantaba, era honesto y yo comenzaba a notarlo. Tomamos un pequeño desvío, llegamos a un hotel que a simple vista se podía ver que había sido construido con muy mal gusto y un presupuesto muy limitado. Pero fué lo primero que encontramos y lo que estuvo mas cerca.

Entramos a la habitación y finalmente pasó… No se como explicarles, quisiera contarles con lujos y detalles pero no puedo, apenas lo recuerdo y un escalofrío recorre mi cuerpo haciendo que me moje de nuevo. Pero les resumo diciendo que fué PERFECTO, sus manos, sus labios, sus brazos y sus besos hacen una formula secreta de la una noche perfecta. Esa noche fué de todo, fué placer, fué sexo, fué amor, fué control y descontrol, fué éxtasis, fué pasión, fué tensión, fué un orgasmo que luego me abrió las puertas al cielo donde estoy reposando sobre una nube blanca que arropa mi desnudes mientras les escribo sobre una de las mejores noches mi vida.

boom

-Normalmente son los hombres los que no queremos cariño despues de hacer el amor- me dijo y yo me quede en silencio. Él está justo en éste momento con sus dedos recorriendo mi espalda haciendo dibujos o caras, sabe que mi piel aún está sensible y se aprovecha de eso. Estoy tratando de adivinar que hace pero fallo en el intento, no sé si escribe, si es un dibujo o si es una cara. Me está costando concentrarme para escribirles, mi cuerpo esta drogado en placer y mi mente hace un doble esfuerzo para contener impulsos y a su vez descifrar lo que él dibuja en mi cuerpo con sus dedos, como si leyera mis pensamientos, rápidamente sus manos abandonan mi espalda y se desplazan hacia mis senos, por primera vez no los aprieta y solo los acaricia, y entonces cierros los ojos por un momento y recuerdo su pregunta en una de nuestras salidas después de un largo beso pero antes de bajarme del auto.

–  ¿Cómo sabes que amas a una persona? – Me preguntó.

-Cuando sientes la ridícula necesidad de querer decírselo cuando estas ebrio pero te contienes creyendo que es solo el alcohol, hasta que llegas a la sobriedad y sigues teniendo la misma necesidad- Le dije sin titubear, como quíen ya ha vivido la experiencia en muchas ocasiones.

-Te amo.

Esa fué su respuesta y me dejo en shock porque no me lo esperaba, tal cual como ahora que ha movido su mano hacia abajo hacia mi estomago tratando de provocarme… y lo esta logrando, creo que quiero más. No estoy ebria, no he tomado una gota de licor en días, pero estoy segura de que la dopamina esta dominando mi cerebro y me esta dando pequeños impulsos para que le diga que lo amo porque mientras su mano acaricia mi cuerpo y sus labios hacen magia en mi espalda, siento la estúpida necesidad de decírselo. Pero no. No lo hago porque sé que su amor y el mío son distintos. Él me ofrece algo a largo plazo y aunque me encanta porque nunca he sido de amores fugaces, siento que sin querer mí amor por él es veloz y extraño. Estoy intentando no creer en aquel refrán que dice que “lo que fácil llega, fácil se va”. entonces, como consecuencia lo amaré en silencio, con un poquito de miedo, con un poquito mas de complicidad y con millones de orgasmos como el que sus manos en medio de mis piernas estan tratando de buscar… No puedo escribir mas, no me puedo concentrar, voy a jugar con mi juguete sexual de carne y hueso.

Por cierto si lees esto, TE AMO, no de la misma manera que tu a mi, pero amor al fin.

PD: Estamos avanzando… Creo.

5:57 PM.

Les debía una explicación, no pude continuar la historia entre papeles porque la reacción de mi cuerpo hacia sus manos no me dejó. Me hizo el amor, dormí y justo antes de amanecer por completo recibí la mañana dándole el saludo a sol con un orgasmo que me dejo exhausta. Una hora después aproximadamente volví a abrír los ojos y aún me encontraba en una nube blanca que arropaba mi cuerpo desnudo, tal como Dios me trajo al mundo. Estaba cansada, me levante y me dolía el cuerpo entero, me dolían los brazos, las piernas y hasta los labios. Sin duda fué una buena noche. Y aunque todo me duele, es rico recordar lo que ambos disfrutamos y que fué el quien hizo todo esto.  sonreí a duras penas, el dolor corporal era real.

PD: En la mañana cuando salimos del hotel nos dimos cuenta de que no era feo, en realidad era bastante pintoresco y acogedor, era pequeño pero tenía piscina, tuvimos desayuno gratis y hasta el lobby tenía una bajada en espiral en tonos dorado y terracota. Era obvio que la oscuridad no nos dejo ver bien, había pasado una de las mejores noches de mi vida en un hotel lindo con el mejor desayuno y la mejor compañía. Que manera de dar los buenos días.

PD2: Ya se que lo dije antes, pero realmente tengo que perdir disculpas a mi diario, no lo traje conmigo y este papel, que es un regalo y un recuerdo del hotel fué lo primero que encontré.

PD3: Estuve escribiendo en tiempo real, aunque ahora tú lo leas par de horas o tal vez días después. También he pasado el día escuchado Lobby de caramelos de cianuro, mientras sonrio por el dolor de mi cuerpo pienso en que esta canción la crearon para noches como estas.

 


El cuerpo siempre va a reaccionar de manera automática a aquellas manos que estén dispuestas a derretir cada hielo que lo cubra de adentro hacia afuera. Me llamas fría, sin saber que el frío también quema y por mas hielo que tenga en las manos correctas me he derretido. 

las tuyas fueron el mejor ejemplo de eso.

+ Ilustraciones de Sara H.

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