Lo que nunca te dije

Confesión.

Lamento tener que escribirte lo que jamas tuve el valor de decirte, pero a estas alturas, es absurdo darte excusas, no tengo tiempo, valor, ni energías para seguir un juego de niños… ademas, hace rato dejamos de ser niños. Así que, como la adulta que soy y con la escritura que me caracteriza acompañada de la sinceridad que hace debut en mi personalidad, te dejo escrito todo lo que no pude hablar, comenzando por explicar el amor que nunca te pude dar.

Y es que no, no me enamore de ti, no te amé, ni me imaginé una vida contigo, no soñaba una vida con hijos, ni las navidades abriendo regalos bajo el arbolito. No quería estar siempre a tu lado, ni deseaba que llegara la noche para dormir abrazados, no lo hice, pero créeme, te quise demasiado, sin embargo mi amor por ti estuvo a años luz de lo que tu sentiste por mí. Mi amor por ti fue distinto, amé los debates de los libros que leíamos, las horas por teléfono hablando sobre la vida y la facilidad que tenías de hacerme sentir en compañía; gracias, ademas, por enseñarme la dicha de lo que es estar en familia; amé la pasión con la que exigías que todos comiéramos en la mesa, porque una familia unida así es cómo se siembra, amé tu manera de mirarme y tus múltiples esfuerzos por el cielo entero entregarme, lo lamentable es que se me hizo infinitamente imposible enamorarme.

Bebé, como por cariño te digo, lamento profundamente no haberte correspondido, pero no podía fingir un sentimiento solo para estar contigo, no podía hacerte feliz a ti sin antes hacerme feliz a mí. No podía estar contigo solo porque te habías portado de maravilla conmigo. No lo quería resaltar pero se me hace difícil ignorarlo más, y es que la verdad, es que no necesito intentar lo que sé que no va a pasar, yo de ti no me voy a enamorar, así que lo siento, pero me tengo que alejar, ya llegara otra que ocupe el espacio que yo no pude llenar, alguna que te sepa amar, que te abrace sin sentir pesar, que valore lo que le llegues a dar y que te regale su compañía por propia voluntad. Coincidimos mal, yo solo ame tu manera de pensar mientras tu enamoraste de mi manera de volar, de mi perspectiva de la vida y hasta de la frialdad que a veces transmitía. Yo no necesito ‘tratar’ de que seas el amor de mi vida cuando tú estás tan seguro de que soy la mujer de tus sueños, es injusto, sería forzar un sentimiento que no existe y no puedo… en otras palabras, lo siento.

PD: Siempre serás mi astronauta, pero esta vez te tocara explorar otras galaxias, otros mundos y otros planetas, mis constelaciones no te llevaran a la meta.

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