•El vestido Azul.

Carlota, es de esas mujeres que pasan pero nunca terminan de pasar. De esas que se quedan en tu mente por el aroma, el buen gusto de su ropa, lo brillante y bien peinado de su cabello o cualquier otra característica que tengas el placer de detallar cuando su presencia te de la oportunidad de observar. Es de esas mujeres inteligentes que te callan la boca cuando dices alguna babosada y, como si fuera poco, tiene la habilidad de dejarte en blanco sin tener al menos, la oportunidad de defenderte, y simplemente porque sus palabras son un insulto fascinante que te deja ofendido pero admirándola.

Independiente sin ser feminista, medio loca por el yoga, amante del yogurt griego y la zanahoria cocida, trotamundos por naturaleza, le gusta el olor de la gasolina y del esmalte de uñas. Ella es así, extraña pero bonita. Sin embargo, como toda mujer con semejantes características se encontró con un hombre, pero no cualquier hombre, se consiguió con Maik. Con un patrón similar al que a ella le gusta, caballero, galante, respetuoso, fabuloso e inteligente. El primer año fue un completo amorío, como todo inicio, lo característico eran los arcoiris, las flores, los chocolates y los corazones. Se comprometieron a punto de cumplir Tres años de noviazgo, y vaya que de la manera en que solo le sucedería a la princesa de un cuento de Disney. Maik y Carlota tenían problemas por las actitudes y comportamientos de Maik. Pues el futuro esposo de Carlota escondía detrás de su facha de hombre perfecto, un pasado frustraste y preocupante. Le dio el anillo sin contarle algunas pequeñas pero importantes historias sobre su familia. Por eso la cito en su mansión, Maik fue criado por su abuela después  del fallecimiento de su madre en un accidente de transito a sus 9 años fue bien educado pero sentía un ligero sentimiento de abandono por parte de su padre, el cual quiso recuperar la cercanía cuando su hijo ya era un hombre y no necesitaba de su presencia. La abuela, sin duda, había hecho un buen trabajo, aunque no del todo. En la profundidad del alma de su nieto se encontraba un hombre temeroso e inseguro, con aires dominantes y experto en manipulación.

Carlota, una mujer que desde niña ha sido de carácter fuerte, pero con un corazón noble y un alma paciente, acepto su confesión y tomo la decisión de seguir adelante, porque hasta el momento no habían situaciones que hicieran de su relación un verdadero infierno.

– Problemas hemos tenido y seguiremos teniendo cariño, igual que todos. Cada persona tiene una historia, algún reto que enfrentar, alguna situación que vivir para poder aprender y crecer. Así como tu, yo tuve la mía, no nací en una familia rica y, aunque nunca tuve lujos nada me ha faltado, muchos menos la comida.  Salí a trabajar desde joven para ayudar a mis padres y a mis otros tres hermanos. Tu tienes tu carácter pero eres un hombre maravilloso, no dejes que nada ni nadie te hagan creer lo contrario, yo te amo y hemos aprendido a ser un equipo, por lo tanto podremos enfrentar todo lo demás.

Carlota, ahora consiente de la cueva en la que se estaba metiendo, aceptó el reto con la idea de que el amor es el sentimiento que mueve el mundo entero. Pero, antes de mejorar, las cosas iban a empeorar y mucho. Maik tenia actitudes de patan y justificaba sus actos con la excusa de que pronto serian esposos, por lo tanto ella le debía respeto, tiempo y atención. Carlota, con la consciencia limpia sabia que sus actos eran blancos, jamas le había faltado el respeto a alguien incluso aunque lo mereciera, pero Justificó los actos de Maik creyendo que debido al trabajo y al postgrado de su carrera no habían compartido demasiado. Se mudaron juntos, y su relación se armonizó, la luna de miel había sido envidiable en ese resort con vista al mar en punta cana. Las fotos de la fiesta salieron perfectas y ni hablar del video, parecía la película romántica más popular y hermosa del momento. Dos años luego del matrimonio, Carlota había sido ascendida como presidenta de la compañía telefónica para la que trabajaba. un poco más de responsabilidad pero mejor paga.

-Me alegro por ti hermosa, se que haz hecho un trabajo increíble.

-El jueves harán una reunión en la sala de eventos del Epic red, con motivo del noveno aniversario de la compañía y la bienvenida a los nuevos miembros. ¿Quieres ir?

-¡Seguro!. Maik, a pesar de sus felicitaciones, internamente estaba preocupado por la noticia, pues su esposa ahora tendría que pasar más horas fuera de la casa.

El jueves a punto de comenzar a alistarse para la reunión, Maik bajo la influencia de dos o cuatro copas de whisky se acerca a Carlota que ya se encontraba en el baño de la habitación principal.

– Carlota, ¿podemos regresar a casa a las 9pm? no me siento bien.

– Imposible, La reunión con suerte comenzará a las 8 cuando todos los invitados hayan llegado, es importante para mi estar presente, de ahora en adelante estaré al mando y por ende necesito conocer a todos los empleados. – dijo mientras tomaba un vestido de su  armario.

– No entiendo porque tienes que ser tan complicado, no me siento bien y quiero regresar a casa temprano. Espero que no tengas pensado usar ese vestido, sobre mi cadaver.

-¿Disculpa? Yo no tengo que pedirte permiso para vestir lo que me de la gana.

– ¿Estas viendo lo corto que es? ¿Quieres dar la impresión de jefa o de prostituta? ¿Acaso vas con la idea de ponerle el ojo a alguien?

-¿Haz estado tomando?

-No estoy ebrio si es lo que crees

-No lo creo, lo estoy viendo. Apestas a whisky, estas sudando y ni siquiera hay motivo alguno. Obviamente esta es la razón de que te sientas enfermo. si no quieres acompañarme pues quédate, porque la verdad me avergüenza que mis compañeros te vean en semejante estado hablando incoherencias, no sabes lo que dices.

-¿Tienes miedo de que me vean contigo?, ¿acaso nadie sabe que eres mi mujer? ¡Claro! Ahora todo tiene sentido, pero sabes qué, no vas a ir sin mi y menos con ese vestido de zorra. Carlota, tras escuchar sus palabras le dio una bofetada.

– ¿QUÉ DEMONIOS SUCEDE CONTIGO? en mi puta vida te he faltado el respeto ¿y ahora vienes a querer importe sobre mi de esta manera sin razón alguna?. Voy a usar lo que me apetezca, porque mi argumento es simple. Tu no me vas a decir que debo o no debo usar. Voy a ir a mi reunión sin ti, y no pretendo regresar a las 9. así que no me esperes despierto.

-Carlota, si sales de esta casa desobedeciéndome puedes agarrar tus cosas y devolverte a tu barrio de pobres.

-¿Ah si? Pues no se diga más. Acto seguido Carlota agarro su maleta y comenzó a meter sus pertenencias en ella.

Mientras Maik, creyendo que ella no seria capaz de abandonarlo, se fue a la sala con su vaso vacío a llenarlo hasta el tope, se sentó en el mueble justo frente al televisor encendido y en menos de 10 minutos el sueño lo había vencido. En dos horas Carlota había recogido todo, o al menos, todo lo importante. Al salir de la habitación y encontrarse con el cuerpo de Maik roncando con el vaso de whisky derramado en el suelo, corrió a La Oficina y le dejo una carta, clara, directa y con su firma.

jueves 19 de septiembre, 1996

Querido Maik, quisiera, y lo escribo enserio, tener uno de esos días donde pueda llegar a casa y respirar la paz, la alegría y la calma. quisiera uno de esos días donde el drama y las malas experiencias del pasado se hayan quedado justamente ahí, en el pasado. solo quiero eso, un día o tal vez muchos, donde la inquietud no nos perturbe una vez hayamos cerrado la puerta después de un largo dia. Quiero que el amor me perfore la piel en cada rincón. Porque incluso el sexo, ha pasado de ser la gloria a ser una puerta directa al infierno. Me voy y no con la excusa de no poder usar un maldito vestido, que si bien ha sido la gota que derramo el vaso, no ha sido excusa suficiente para abandonarte. pero me voy, lo hago porque estoy cansada de lidiar con la inmadurez de un adolescente atrapada en el cuerpo de un hombre. Estoy cansada de que te llenes la boca diciendo que todo lo que haces, lo haces por mi. ¿cuéntame, que haces por mi?. Creo que deberías mejorar un poco tu vocabulario porque estás hablando desde un punto de vista ciego y casi inexistente solo para llenar tu ego de hombre machista. El que yo llegue a casa y tengas la cena hecha no quiere decir que lo hayas hecho por mi, porque a pesar de no ser tu obligación, es un gesto que forma parte del matrimonio, así que observa tus palabras porque en tal caso, lo harías por nosotros, para crecer como pareja y disfrutar un plato como tal. Me devuelvo a mi barrio, y léelo así, de la misma manera despectiva en la que lo dices, porque es verdad, no es un lugar bonito, pero es mas feliz que esta casa carente de buena vibra. Me voy, ademas, porque ya no me reconozco a mi misma, me he vuelto fría e irracionalmente aburrida, el ultimo viaje que hice fue hace dos años en nuestra luna de miel y para que contarte de la ultima vez que disfrute de hacer algo a solas. No lo recuerdo. Me he alejado de todo lo que amo por hacerte un espacio grande en mi vida. Muy probablemente ese fue mi error, tú espacio en mi vida, es demasiado grande, incluso para que tú lo llenes. He justificado tus acciones, creyendo que todo lo que necesitaba era paciencia para mejorar nuestra relación, pero ya veo que no. Hay cosas de ti que no me gustan y creo que la lista es mas larga de las cosas que me gustan, por lo tanto, me pondré el vestido porque este puto vestido azul marino ha sido el empujón que necesitaba para irme de este infierno que es estar a tu lado. esta es nuestra despedida definitiva. Me voy soltando el peso de querer llevar la carga de tus carencias, son tuyas y si tú no las cubres nadie más podrá hacerlo.

PD: Quiero el divorcio.

Te amo, y te he escrito millones de poemas, pero de ahí a que los merezcas existe una vida entera, sin embargo, te agradezco porque a tu lado he encontrado la paciencia que había perdido hace años. siempre supe que eras tóxico pero a su vez adictivo. Mi droga favorita por un tiempo determinado, porque ahora esto se ha terminado, desde hace mucho quería y de verdad lo digo, tener el valor para irme de este infierno que es estar a tu lado. Donde la paciencia no siempre me alcanza, y esta carta es la prueba de ello, donde la buena voluntad se me ha agotado, donde la intención de querer hacer que esto sea mejor no es suficiente porque simplemente yo soy poesía y tú no lees.

Con todo el amor que no supiste valora…

Carlota H. 

Por cierto, este vestido, a partir de hoy, es mi favorito. 

 

 

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4 Comentarios

  1. ¡Qué maravilla de post! Ojalá todas las mujeres tuviéramos el valor de hacer lo que Carlota, ninguna persona vale más que otra. A veces se soportan situaciones humillantes solo por creer que la otra persona va a cambiar, que nuestro amor puede convertirlo en otro distinto. Pero eso casi nunca pasa. Y el amor a veces no es suficiente, el amor no lo justifica todo. Así que lo mejor es hacer como Carlota: coger nuestras maletas y marcharnos a otro lugar con alguien que realmente sepa hacernos felices. Muchas gracias por poner voz a este tema tan importante.

    ¡Un abrazo, guapa! ♥

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