Yo no quiero una bestia.

Sin invitación alguna, voluntariamente me he metido en la boca del lobo…

lo peor es que yo sabia lo que estaba haciendo, sabia que no era lo correcto, iba contra la moral, los principios, iba en contra del respeto y el amor propio. A veces incluso, en contra de la ley.

Si una feminista me hubiera visto, me habría llamado estúpida, o tal vez habría buscado un psicólogo, lo que yo estaba haciendo era un acto suicida.

Yo era la amante y sabia lo que él hacía.

A ella, a la primera, la golpeaba y la maltrataba, le dejaba moretones y cicatrices que había que maquillar para no alarmar a los demás. 

La creí estúpida, quería ayudarla pero se me olvidaba cuando el animal me hacia el amor como la bestia que era, deje que me envolviera y me acosté en su madriguera, deje que me marcara el cuello, las nalgas y la espalda.

Hasta que un día, la encontré desmayada e inconsciente, por un momento llegue a creer que estaba sin vida. Esa noche deje que la bestia se durmiera, lo drogue con alcohol, pastillas para el sueño y sexo.

Ella, la mujer indefensa que el había llamado su mujer, haciendo énfasis en el “su” como si fuera un objeto carente de emociones que formaba parte de sus adquisiciones materiales, me había mostrado la cantidad incontable de marcas que la bestia le había dejado en su cuerpo.

Catastófrico.

Pero el desastre iba mas allá de las deformaciones físicas y el degrade de colores blancos, grises, negros, rojos y púrpuras que adornaban su cuerpo, esta chica estaba destrozada por dentro, y su exterior era solo el 10% de lo que en su interior ocultaba. 

Su historia, es mas horrible que cualquier historia de terror que nos haya vendido Hollywood. La victima no había podido salir corriendo porque alguien la vigilaba cuando el no estaba. Su esposo, llegaba borracho a menudo con mujeres que sacaba de diferentes sitios, se drogaba con marihuana en la habitación principal mientras tenia sexo con otras chicas y a ella la mandaba a la habitación de huéspedes. Que no saliera, que no hablara, que no hiciera nada….

Y no es que pudiera expresarse con facilidad, debido a los golpes, hace un par de meses que las lesiones en las costillas y los pulmones le ocasionaron dificultades respiratorias y a su vez dificultad para hablar. Y me contó que cuando su marido no conseguía ninguna era el peor de los días, abusaba de ella, la penetraba con dureza, con odio y la trataba con asco, la llamaba estupida, pedazo de mierda e inservible…

Los pies aún le funcionaban pero el miedo la paralizaba, decir una palabra o derramar alguna lagrima fácilmente le podrían causar la muerte. También me ha agradecido, me ha dicho que soy la mejor amante que su esposo ha tenido, que he sabido domar a la bestia y he liberado a los rehenes. Que si algún día regreso a la cueva, que no me olvide de las pastillas y los zapatos de carrera… ya sabes, por si hay que salir corriendo.

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