No eche un polvo, me hicieron el amor.

Cierro los ojos y su cuerpo es lo primero que viene a mi mente. La canción de aquel momento se reproduce fácilmente en mi mente y entonces, vuelvo a sentir las caricias, escuchar su risa, tocar su cabello, rozar sus labios, saborear sus besos…

Mis manos curiosas recorriendo su cuerpo, deseo encontrar el control de mis dedos que no quieren soltar sus senos pero no puedo. Frotan y aprietan suavemente haciendo que su rostro cambie la expresión de placer a dolor rápidamente. Mi respiración se acelera y parece ir al ritmo de la suya; me acerco a su rostro pero apenas la toco, cierra los ojos y de sus labios se escapa mi nombre.

No se si esta suplicando, disfrutando o pidiendo clemencia, pero sus gemidos crean un pequeño cosquilleo que me recorre el cuerpo y me hace desearla aún más. Le lamo la boca, le beso los senos y al mismo tiempo bajo las manos. Su vagina se moja y mi boca se seca. Me abraza, me acerca a su cuerpo y me hala el cabello, encuentro la posición y la penetro.

¡Que delicia!

Su boca se abre y su cabeza se inclina hacia atrás, dándome espacio para morder suavemente su cuello. Se aferra a mis brazos con fuerza y me sumerjo en ella, al principio lento mientras disfruto la vista y el sonido acelerado de su respiración

Cabello rebelde, ojos llenos de lujuria, cuerpo Perfecto. Y luego, cuando voy con toda la mala intención a penetrarla, una fuerza que me desequilibra me tumba sobre mi espalda y de un segundo a otro tengo su boca saboreando mi pene, y ahora soy yo quien no puede controlarse y pide clemencia. Pero a quien engaño lo hace increíble, saborea, chupa y se lo disfruta. De vez en cuando sube plantando besos sobre mi pecho, lamiendo mi cuello, susurrando cochinadas en mi oreja y luego baja de nuevo.

Nuestros ojos se encuentran, se ríe y me mira con malicia, me dice que me desea y yo también a ella, salta sobre mi cuerpo y galopa sobre mi erección como toda una diosa.

Su movimiento cada vez más rápido me inunda, froto su clitoris suavemente mientras ella balancea de arriba a abajo a la velocidad que le da la gana, cierra los ojos y abre la boca, me dice que le gusta, que no pare y no tengo intenciones de hacerlo. Cada vez más húmeda pasan unos minutos y sus piernas comienzan a temblar, su vagina se contrae suavemente y sus

gemidos comienzan a ser ahogados,

tratando de no perder el control la toco un poco más fuerte se tensa y en seguida se viene con un gemido fuerte y contraído, la siento temblar, vagina se dilata y estoy empapado de ella, mientras disfruta sus segundos de gloria, la tomo por la cintura y la penetro con fuerza hasta que no puedo contenerme y me vengo.

Ella lo sabe porque me ve con cara de victoria, como quien comienza sumiso y luego gana la batalla. He perdido, lo se. Porque de todas las mujeres que han pasado por mis manos ninguna me ha hecho sentir lo que siento con ella.

Al levantarse de mi cuerpo me sentí perdido, quería abrazarla y decirle que la amaba pero se alejo con un tierno beso, y en ese momento entendí que sin amor, todos los besos saben a lo mismo. Esta vez, yo no había echado un polvo, en realidad, la mujer de mi vida me hizo el amor.

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1 comentario

  1. Esta es la definición de algo fantástico, me pareció genial que el narrador haya sido el chico. Tienes un estilo increíble y único. No dejas de sorprendernos Fer. Bravo!

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